Solos, no vamos a ninguna parte… sólo viendo al otro, al que está cerca…, sin juicios morales, viéndolo, comprendiéndolo, amándolo, confiando y si eso no fuera posible, si los otros que nos rodean están en otro camino, prefieren la ignorancia, el no ver, quieren seguir ciegos, sordos y mudos, no nos enojemos.
Sólo hay que correrse y dejar que se queden detenidos, que tomen atajos, que sigan en su escalada de horror hacia abajo.
Busquen ser despertadores , despierten al otro, es un trabajo diario y permanente.
Cada mañana, cuando me despierto tengo la oportunidad de elegir ser ángel o demonio, elegir el amor o el odio, la alegría o la tristeza, el horror o la esperanza, el miedo o el coraje, y así en cada segundo de la vida…
Elegimos despertar y sabemos que eso nos hará mejores seres humanos… o no?
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